25 may 2011

Y es una explosión atípica que resalta hoy esta mañana, cuando siento poder respirar nuevamente.Son las canciones que olvido y que estallan en mi mente delgada. En una línea en movimiento que crece con el paso de los soplidos, soplidos que se desangran en el cerebro dormido. También, puedo ver colores putrefactos y perfectos a la vez,tan pequeños y redondos, como mi esfera favorita. Y giran por mis pensamientos, explotando y dejando matices sobre mí. Dentro de este círculo hay un espiral que llama a la muerte,pero no lo escucho, más bien le puedo tomar el gusto a través de mi boca purpúrea. Siento ruido en los ojos de plomo, un viento vomitivo en la retina, seres de ensueño que rozan las paredes del iris, que revientan bombas acrílicas dentro del sistema nervioso. Quisiera que pase el momento y sentir la dulce asfixia del silencio, ese que crea figuras musicales imaginarias para brindar realidad a una difunta bulla.Que me ahogue, me ahogue hasta los pies,y así pueda caer hacia el cielo, hacia alguna nube de rojo carmín que imite al gran espiral. Pero no, no pasa el tiempo, y las explosiones son cada vez mas fuertes, se pudren en la repetición ya maltratada como las hojas del otoño. Me revuelvo en una mezcla de sangre y pintura, los lazos que se forman ahorcan mi cabeza como un resorte que aprieta de a poco. Luegos los lazos viajan con los restos de mi enfermedad en sus manos, se sumerjen en una vida nueva, para empezar en otra mañana, en otra explosión.

1 comentario: