17 abr 2011
A veces siento que estoy en un mundo que se deshace a través de mis manos, recurro a la violencia mental para acaparar los ruidos que me motivan a seguir construyendo este sin sentido. Podría irme hasta saturno pisando con cautela, en cada segundo, en cada lugar,mirando al suelo,para así abstraerme de la sucia realidad. No sigo un patrón de estrellas en mi caminar, mas bien piedras rasposas son las que rozan mis pies desnudos. Viajo en la oscuridad día a día e intento refugiarme en colores imaginarios oyendo mi corazon latir lentamente a medida que me consume cada matiz. La luna no brilla para mi hoy, se transforma en un espiral que se mueve hacia mi torso destruyendo cada fragmento de mi cuerpo. Siempre estoy en estas cicatrices abandonadas y me pregunto ¿dónde estaran ellos? y entiendo mi conciencia sola. Voy y vuelvo, como una burbuja que brilla llena de colores con las luces del día, pero que revienta en miles de partículas perdiendose en el desorden de su inexistencia , volviendo a ser nada. Un árbol que decae se apodera de todo el aire puro, dejando sólo aire contaminado para mis pulmones adoloridos. No soy ni la mitad de lo que me gustaría ser, quisiera dormirme en los sonidos del bosque y nunca despertar. No encuentro la manera de quedarme, me dentengo y pienso si habrá alguien en alguna isla lejana que oiga mis alaridos y secuestre mi mente curandola de su enfermedad. Siguen huerfanas de ruido mis palabras, viven en una caja encerradas con llave. Me quedo ciega y torpe, sin poder recurrir a tus ojos , que me desgarrarian en su aterrizaje sobre el mundo. En mi mente no hay flores, mientras cae el telón que la cubre, se puede ver un lugar pequeño descolorido. Me siento como una nube negra ambulante que se pasea deprimiendose en cada paso. Un desfile de penas transitan por líneas delgadas de mi cabeza , apretando fuerte el frágil cerebro dormido.
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